Óssos... Osos... Bears, per Rita Gómez

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Los osos blancos de la Isla Tierra de Alejandra
Los osos blancos de la Isla Tierra de Alejandra
Miércoles, 12 de Mayo de 2010 00:00
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Mientras el petróleo sale sin control del fondo del Golfo de México y pone en peligro la enorme biodiversidad de la zona, algunos políticos ya están calculando los beneficios económicos que sus países obtendrán del deshielo ártico, de la apertura de nuevas rutas de transporte marítimo y de la explotación comercial de las riquezas minerales que el Ártico esconde en su lecho, como por ejemplo la cuarta parte de las reservas mundiales de hidrocarburos.

Hace unos días el primer ministro ruso Vladimir Putin visitó el archipiélago de Fritjof Nansen o Tierra de Francisco José, a mil kilómetros del Polo Norte, con la intención de reivindicar la soberanía rusa de una zona rica en recursos y objetivo a explotar en pocos años.

Visitó una antigua base soviética y se mostró muy preocupado por la presencia de más de un millón de barriles metálicos vacíos, otros con decenas de miles de toneladas de gasóleo y aceites, así como restos de aviones, vehículos militares, radares y otros equipos, ocupando una superficie de más de cien hectáreas. El dirigente político anunció que va a ordenar una limpieza en profundidad del vertedero-almacén de residuos y expresó su interés por proteger, urgentemente, el que es un hábitat de la especie emblemática del ártico ruso: el oso polar.

Y para demostrar su preocupación por los osos blancos, Putin visitó una base científica de la Isla Tierra de Alejandra donde se estudian la ecología y evolución del Ártico y, de manera especial, la población de osos polares que en esta zona es una población en riesgo. Los científicos le reclamaron medidas urgentes de protección de la especie, gravemente amenazada por el deshielo y por la actividades humanas, entre ellas la caza furtiva que cada año acaba con la vida de decenas de ejemplares.

El primer ministro, que se mostró muy interesado y preocupado por la situación de los reyes del Ártico, colaboró con los biólogos en las tareas de medición y marcaje de un oso sedado, al que le colocó personalmente un collar dotado con un sistema de localización por satélite que les servirá para estudiar las rutas migratorias de ese ejemplar y, por extensión, de los demás osos que viven en la zona del Mar de Barents y el Océano Ártico.

Putin acabó su intervención como naturalista accidental estrechando la garra del plantígrado.

Y supongo que regresó a Moscú y empezó a pensar en todas las toneladas de petróleo que se podrán extraer del subsuelo ártico, todo el gas, todos los minerales, todos los puertos comerciales que se tendrán que habilitar en la zona para el transporte de mercancías, todos los asentamientos que van a tener que construirse para poblar la zona cuando el hielo se derrita... en todos los $$$$ que Rusia ganará cuando eso del "cambio climático" sea una suculenta realidad.

Ah.... pero, y los osos? ¿Qué osos?  

"Detrás de toda "buena" acción, busca el fin innoble que la mueve"

 

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