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Seis tristes tigres
Seis tristes tigres
Lunes, 14 de Junio de 2010 00:00
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Hace ya dos años que los propietarios del Circo Universal pidieron permiso al Ayuntamiento de Cunit para ubicar, en una instalación tan "cómoda" como el carromato que se ve en la foto, a pleno sol y con la sola asistencia de un empleado que les proporcionaba comida de vez en cuando, seis ejemplares de tigre de Bengala.

Los desdichados, encerrados en una jaula en la que apenas podían moverse, habían sido las "estrellas" de un espectáculo caduco y abominable como es el circo con animales. Seguramente nacidos en cautividad, y "entrenados" para divertir a grandes y chicos que aún ven en estos espectáculos algo entretenido y sorprendente, fueron tratados como mera mercancía, como objetos inanimados, como bien de consumo y diversión, y cuando los propietarios no pudieron explotarlos más, decidieron recluirlos en un espacio y en unas condiciones infames.

Estos animales han vivido miserablemente en una finca próxima a una urbanización, en un espacio ocupado por vehículos en desuso y remolques del negocio circense, durante más de veinticuatro meses... una eternidad si pensamos en las condiciones en que los pobres felinos han visto pasar lunas y soles, noches y días.

Los tigres, que a principios del S.XX tenían unas saludables poblaciones próximas a los 100 000 individuos, se han ido extinguiendo por la acción directa e indirecta del hombre.

Hoy en día sólo ocupan un 7% de lo que fue su territorio -mientras la población humana crece sin parar y lo invade todo-; se han extinguido 3 subespecies -el tigre del Caspio, el de Java y el de Bali- y otras dos subespecies sólo sobreviven en zoológicos y reservas considerándose extintas en libertad.

El Tigre de Bengala o Tigre de la India, como los ejemplares de Cunit, cuenta con una población actual de menos de 4000 individuos.

La situación de estos seis tigres de Cunit, individuos de una especie protegida, fue denunciada repetidamente por diferentes asociaciones animalistas, pero las administraciones no han actuado ni con celeridad ni con el interés que se esperaba, teniendo en cuenta que se trata de seres vivos, de animales que viven en condiciones deplorables y que el hacinamiento al que han sido sometidos y la falta de espacio y de condiciones de vida les ha llevado a sufrir atrofia muscular, desnutrición, agotamiento y lesiones en la piel.

Desde hace unas semanas están siendo atendidos por veterinarios del Zoo de Barcelona, a la espera de ser trasladados a unas instalaciones dignas, donde puedan vivir el resto de sus vidas como les corresponde, a pesar de estar privados de liberad y en un entorno que no es el natural.

Dentro de poco cuatro de ellos viajarán a un centro de acogida de animales de Madrid, mientras que aún se está buscando destino para los otros dos.

Una vez más, como decía Schopenhauer, "el hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales".

Infiernos de los que a veces, algunos, tienen la posibilidad de ser redimidos. Como los tigres de Cunit que pronto, si la suerte les acompaña, podrán pasear por una superficie mayor a los 10 m2 que les han acogido en su largo cautiverio.

 

 

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