. El Fondo Asturiano para la Conservación de Animales Salvajes (FAPAS) trabaja desde hace décadas en proyectos de protección y conservación del oso pardo cantábrico, de su hábitat y de su adaptación a nuevas zonas que la especie va colonizando, lentamente pero de manera progresiva y esperanzadora.
Hace años que empezaron a utilizar cámaras automáticas que, situadas en lugares estratégicos, han captado miles de imágenes de toda la fauna salvaje que puebla los montes asturianos, con las que se ha podido elaborar un censo de especies y una identificación de ejemplares, sobre todo de oso pardo. Las cámaras automáticas han sido y son instrumentos de control inocuos y muy fiables. Una de esas cámaras, situada en tierras fronterizas entre Asturias y León, captó la imagen de un joven oso, que según Roberto Hartasánchez tenga unos 3 o 4 años, con restos de una trampa de acero incrustados en su pata delantera derecha. Los técnicos han determinado que son "una presilla de las que se utilizan para apretar los cables de acero con los que se hacen las trampas" y otro elemento sin determinar. Los lazos de acero son trampas letales y prohibidas que no sólo capturan aquellos animales contra los que presuntamente se montan -por lo general jabalíes- sino que causan muchas víctimas inocentes, entre ellas osos. El furtivismo es, lamentablemente, la mayor causa de mortalidad del oso cantábrico y la lista de osos que han sufrido amputaciones en sus extremidades por causa de los lazos de acero es también importante. En Pola de Somiedo se recuerda a Vanesa, una osa a la que le faltaba una pata pero que trajo al mundo oseznos en cuatro ocasiones. Fotografiada desde la distancia, se podía visualizar su pata amputada, seguramente intentando liberarse de un lazo de acero. Vanesa vivió en Asturias hasta los años noventa, que se perdió su pista. Casi veinte años después, el problema del furtivismo sigue vigente, y sus víctimas, presentes. El oso fotografiado, al que las patrullas de vigilancia están haciendo un seguimiento para observar su evolución, ha podido salvar la vida porque es un ejemplar joven y fuerte. Si hubiera sido un esbardo, no hubiera podido liberarse de la trampa y hubiera muerto. Trampas y venenos siguen llenando montes y espacios naturales. Detrás de ellos quiero pensar que hay ignorantes profundos, irresponsables descerebrados que son incapaces de pensar más allá de un segundo cuales pueden ser las consecuencias de sus acciones. Porque la otra posibilidad sería la de la premeditación y la alevosía, la del preparar una trampa esperando que un gran mamífero caiga en ella simplemente por el placer de liquidar un ejemplar de una especie emblemática y protegida. La foto que muestra al oso herido es la de Fapas. La organización sigue controlando al animal para constatar que su salud es buena y para saber por dónde se mueve, para así poder localizar la zona en la que alguien puso una trampa. Y ojalá para poder identificar al furtivo y llevarlo ante un juez.
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