. Rosita es una osa de anteojos que fue capturada y puesta a la venta en el sector de Baeza, en la zona de la selva central del Ecuador, ya hace unos 4 años.
Denunciado el caso a la policía, Rosita fue decomisada y trasladada, en un pésimo estado de salud, al Centro de Rescate de Fauna Silvestre de Santa Martha, donde la esperaba Brenda Castillo, propietaria del refugio y experta en osos andinos. Rosy llegó a Santa Martha con diarrea persistente de tipo infeccioso, totalmente deshidratada y con graves problemas de alimentación.
Brenda la trató como lo que era, un bebé lactante con necesidades específicas, y empezó a alimentarla con preparados de cereales para bebés humanos, tipo Maicena y Cerelac, a lo que la osita respondió al poco tiempo de manera favorable. Los progresos en el crecimiento de Rosy y el aumento de peso constante permitieron a Brenda introducir progresivamente en su dieta moras y fresas, fruta triturada, avena, vitaminas y Emulsión de Scott. Hasta que Rosy se convirtió en una osa de anteojos sana y fuerte. Rosy estuvo al cuidado de Brenda durante 17 meses. Al convertirse en una osa adulta, de gran fuerza, entró en un programa estatal de reintroducción en la naturaleza, por tratarse de un ejemplar de una especie en peligro de extinción y protegida. Le fue colocado un collar para seguimiento telemétrico y fue liberada en una zona de influencia del Parque Nacional del Volcán Cotopaxi, una reserva protegida y vigilada. Rosy se ha adaptado perfectamente a su vida en libertad. Es una osa autónoma, que ha sabido buscar los recursos necesarios para su supervivencia en la naturaleza y que, siguiendo el ciclo de la vida, se ha reproducido. La foto adjunta muestra una imagen de Rosy con su cria, felices y libres en su mundo, de donde jamás debió de haber salido la pequeña osita, un bebé dulce y tierno a quien arrebataron su madre y que estuvo a punto de morir por la codicia, la ignorancia y la miseria humanas. Brenda ha sido y es un ángel. El ángel que vela por miles de animales maltratados, abandonados, arrancados de sus hábitats, tratados como mercancías, como objetos... animales a quienes muchos humanos tratan con absoluto desprecio y crueldad. Cada Navidad tiene una bella historia... hoy, la de Rosy. Cada Navidad tiene su ángel.... Y se llama Brenda. Gracias, Brenda, por todo tu amor, tu dedicación, tu ilusión y tu fuerza. Por tu corazón de mil quilates.
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