Óssos... Osos... Bears, per Rita Gómez

Leo, un oso de anteojos de Sta Martha, volverá a ser libre
Escrito por Rita   
Domingo, 07 de Junio de 2009 00:00
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Leo es un magnífico ejemplar de oso de anteojos, adulto, de vida breve pero intensa..

Su historia, desde el principio, está llena de aventuras y su vinculación a los humanos ha sido siempre muy cercana.

Leo y su hermano Gabriel quedaron huérfanos a poco de nacer porque su madre fue asesinada y ellos fueron capturados y condenados a vivir encadenados para servir de reclamo turístico en una población ecuatoriana.

Los dos oseznos fueron rescatados y llevados a Quito, a una clínica veterinaria, mientras se decidía su traslado a la Hacienda Santa Martha, donde les esperaba un ángel con forma humana: mi amiga Brenda, una persona maravillosa que vive dedicada en cuerpo y alma al cuidado de todos los animales que le llegan o que recoge y que la necesitan, especialmente osos de anteojos, con los que tiene una larga experiencia.

Brenda crió a los dos ositos y preparó cuidadosamente su retorno a la naturaleza acostumbrándoles, cuando tuvieron la edad, a comer bambú del Ecuador, bromelias y otros alimentos que encontrarían en su medio.

Leo fue incluido en un programa de reintroducción y cuando tuvieron la seguridad de que sobreviviría sin las atenciones de los humanos, fue liberado.

Pero el oso empezó a acercarse a los lugares habitados y tuvo que ser recapturado, por su seguridad.

Trasladado al Zoo de Baños, permaneció allá un tiempo pero Leo no quería ser un oso de zoo, así que intentó fugarse y las autoridades competentes decidieron entregarlo en custodia total a Brenda y a su Centro de Recuperación de Fauna de Santa Martha,  la casa de Leo.

En estos años Leo ha crecido hasta convertirse en un espléndido macho de 2.25 metros y de un peso cercano a los 200 kilos.

Pero Brenda siempre ha trabajado para devolver a su mundo a los animales que ha cuidado, evidentemente con las garantías de que vivirán seguros. Y las gestiones que inició hace meses ante el Ministerio de Medio Ambiente de Ecuador para conseguir que el gran macho sea liberado en el sector oriental del volcán Tungurahua han dado sus frutos: a la espera de que el Ministerio de Defensa les ceda un helicóptero grande para poderlo trasladar, Leo ya tiene los permisos para su liberación definitiva y el collar que servirá para su estudio y seguimiento.

En Santa Martha ha empezado la cuenta atrás. Ojalá Leo se adapte perfectamente a la nueva vida que le espera y sea un oso feliz y libre, viviendo como el oso andino que es y como hubiera vivido si su madre no hubiera tenido la mala suerte de cruzarse en el camino de unos desalmados.

Felizmente, un ángel cuidó de él.