Història de l'ós bru al Pirineu, de la seva presència secular i de la seva desaparició per causes antròpiques d'ambues vessants de la serralada.
L'autor, el periodista Eugeni Casanova, documenta la història tràgica d'una espècie emblemàtica, encalçada fins a l'extermini a la Vall d'Aran, al Pallars, a la Ribagorça, a Andorra, però també als territoris francesos de l'Arieja i Comenge, a Navarra i a Osca.
En el context de la primera reintroducció d'óssos bruns al Pirineu, dins el Programa Life, el text va aportar moltíssima informació a tots els interessats en la conservació de la biodiversitat i en el retorn d'un mite: l'ós bru.
GRUPPO DI RECERCA E CONSERVACIONE DELL'ORSO BRUNO DEL PARCO NATURALE ADAMELLO BRENTA
Centro Duplicazioni Provincia Autonoma di Trento - 2008
Estudi sobre la població d'óssos bruns a la província italiana del Trentino, l'únic racó dels Alps on encara perviu el plantígrad, protegit des del 1939.
L'estudi contempla l'evolució de la població, el nombre de femelles i el de naixements de cada any, les polítiques de prevenció de danys a diferents activitats econòmiques de la zona, abundants mapes on es pot seguir la distribució geogràfica de l'espècie i un apartat dedicat a la "Gestió d'emergències" on s'exposa el protocol d'actuació en cas d'intervenció per presència d'algun exemplar problemàtic.
Il•lustrat amb fotografies interessants, ofereix també un gran nombre de dades estadístiques i bibliografia abundant.
Monogràfic de divulgació centrat en la situació de l'ós bru a la Serralada Pirinenca.
Partint d'una exposició sobre la biologia de l'espècie i les seves relacions amb un territori cada vegada més antropitzat, l'autor dedica una part important del seu estudi a l'anàlisi de la conservació de l'ós bru als Pirineus i a valorar el relatiu fracàs dels intents de reintroducció de l'espècie, així com el rebuig d'una part de la població de muntanya.
Analitza els problemes de convivència de l'ós amb les activitats ramaderes i cinegètiques i obre un ventall de possibilitats futures per aconseguir una convivència entre els humans i els óssos, sense posar en risc la supervivència de l'espècie ni el desenvolupament social de la zona.
Una excel·lent guia de la vida en l'Àrtic, des de la definició del concepte Àrtic, passant per la geologia, el clima, la presència humana en la zona, els hàbitats àrtics, les adaptacions a la vida en el fred, la especiació i la biogeografia i la fragilitat de l'ecosistema àrtic.
Després de una magnífica introducció generalista, l'autor ens ofereix una exhaustiva guia, esplèndidament il·lustrada, de les aus i els mamífers -terrestres i marins- que viuen en l'Àrtic.
Imprescindible per a tothom que estigui interessat en l'extraordinari món de l'Àrtic.
En la zona noroeste del estado de Wyoming, limitando con Montana y Idaho, se encuentra el primer parque nacional del mundo, el primer espacio protegido por el gobierno de los Estados Unidos en 1876, para preservar para las generaciones futuras toda la belleza natural, toda la riqueza geológica, faunística y vegetal de la zona.
Popularizado a través de los dibujos animados y de dos osos "atípicos", Yoggy y Bubu, casi todo el mundo conoce Yellowstone. Pero pocos son los que se imaginan la diversidad de paisajes, la gran cantidad de vida salvaje que sus 9.000 km2 albergan.
De entrada, pocos son los que saben que Yellowstone es un inmenso volcán. Un gigantesco volcán que ha sufrido unas cien erupciones, la primera de ellas hace 2 millones de años y la última hace 640.000 años.
Esta erupción es la que esculpió el paisaje que ahora vemos, paisaje cambiante y modificado por la erosión, por los efectos del hielo y por la actividad incesante del magma que sigue vivo, a sólo 400 km de profundidad, y que manifiesta su poder a través de los géiseres, las solfataras, las fuentes termales, los lodos y otros fenómenos geotermales.
La caldera volcánica de Yellowstone es enorme. Con sus 50 km de largo por 20 km de ancho es tan grande como la ciudad de Tokio.
Al P.N. de Yellowstone se accede a través de 5 entradas, cada una de ellas con una pequeña población que ofrece, al visitante, alojamiento y servicios de todo tipo, y también dispone, en su interior, de áreas de servicio preparadas para acoger a los turistas que decidan quedarse dentro del parque con algun hotel, restaurantes, estación de servicio, supermercados y Centros de Visitantes.
Los desplazamientos por el interior del parque pueden hacerse en cualquier tipo de vehículo autorizado puesto que hay una carretera principal, asfaltada, diseñada como un ocho, con rutas de acceso que se conectan en varios puntos llamados Junctions.
Pero lo mejor es la gran oferta de senderos y rutas para adentrarse en el parque y conocer rincones ciertamente bellos.
¿Por qué he escogido Yellowstone como destino de mis vacaciones? Pues porque quería disfrutar del paisaje, ver cómo se ha recuperado la naturaleza de los terribles incendios sufridos hace 20 años y porque las posibilidades de ver fauna salvaje en libertad son realmente elevadísimas.
Y todas mis expectativas se han cumplido. He visto un rincón del planeta ciertamente maravilloso, espectacular y diferente; he visto fauna, fauna, fauna, fauna increíble. Y he podido comprobar que la naturaleza es capaz de recuperarse de cualquier catástrofe o casi, porque habrá que ver si es capaz de recuperarse del paso del bípedo y de la estela de destrucción que está dejando detrás de él.
Todo el mundo geotermal es ciertamente diferente. Géiseres activos, inactivos, regulares, irregulares, espasmódicos, durmientes, cada uno de ellos creando un paisaje mutante y sorprendente. El más conocido, el Old Faithful, que hace erupción cada 90 minutos y que es la entrada a toda una zona extensísima y perfectamente adaptada a ser recorrida con total seguridad en la que se pueden ver más de 100 géiseres.
También hay fuentes termales, hornos naturales de barro hirviente de colores y olores singulares, conos volcánicos, agua burbujeante que golpea estruendosamente contra interiores de grutas de piedra, un espectáculo telúrico impresionante.
Pero hay más maravillas, ríos bellísimos, lagos, el Gran Cañón de Yellowstone, cascadas, formaciones basálticas, valles de un verdor esplendoroso, pantanos, lagunas, montes escarpados, bosques espesos, alfombras florales de mil colores y fauna.
Porque en Yellowstone es fácil ver cómo un bisonte cruza la carretera, o se pasea por ella con toda tranquilidad, cómo un oso sale de repente del bosque y se pone a comer sabrosas flores a sólo unos metros del visitante, cómo un alce pasta en una laguna las riquísimas algas de su lecho A pesar de ello, no se debe olvidar que Yellowstone no es un zoológico.
Faunísticamente ha sido un viaje muy agradecido. He podido ver osos negros, grizzlies, manadas de bisontes, alces, ciervos, un lobo (de los que reintrodujeron no hace muchos años y que tanta polémica están causando últimamente), coyotes, águilas pescadoras, pelícanos, cisnes trompeteros, uapitis, marmotas, martas, castores
Y aunque estos animales salvajes no se sorprendan de ver al bípedo motorizado, son constantes los avisos de los rangers sobre la peligrosidad de la fauna del parque y sobre la prohibición absoluta de acercarse, molestar o alimentar a ningún animal.
En algún lugar nos encontramos con senderos cerrados al público por actividad de osos en la zona. Y los avisos sobre la necesidad y prohibición de no dejar absolutamente nada de comida en ningún otro sitio que no sea los contenedores anti-oso se encuentran en todas las zonas frecuentadas por los visitantes.
También hay en los Centros de Visitantes folletos que informan que A feed bear is a dead bear, con imágenes de animales que han tenido que ser sacrificados por hacerse peligrosos para la seguridad de los turistas.
Al sur de Yellowstone, separados por pocas millas, otro de los parques nacionales más bellos de América del Norte, el Grand Teton Nacional Park. Esculpido por fuerzas geológicas que no tienen su origen en el vulcanismo, es un mosaico de paisajes tan diferentes como el alpino, bosques, llanuras, lagos, valles y praderas.
Atravesado por una gran falla, picos impresionantes de granito se elevan hasta los 13 700 pies del Grand Teton, pasando por cumbres no tan altas pero no menos impresionantes como el Middle Teton, la Teewinot Mountain i el Nez Percé.
La fauna del Grand Teton N.P. es la misma que la de Yellowstone. Las posibilidades de avistarla, las mismas.
Con el recuerdo de las culturas indígenas que sucumbieron a la llegada del hombre blanco, del profundo respeto a la naturaleza y a sus criaturas que aquellas civilizaciones tenían, y de la injusticia de su exterminio, la experiencia de viajar hasta Yellowstone y el Grand Teton ha sido altamente gratificante.